Cómo funciona el interés compuesto en un Plan Personal de Retiro
El interés compuesto en un Plan Personal de Retiro (PPR) permite que los rendimientos generen nuevos rendimientos, haciendo que tu ahorro crezca de forma acelerada con el paso del tiempo.

Alejandro Lovera
26 dic 2025
El interés compuesto en un Plan Personal de Retiro (PPR) reinvierte los rendimientos que genera tu inversión para que produzcan nuevos rendimientos. Es como una bola de nieve que crece mientras rueda: cada año, tu dinero genera ganancias que se suman al capital inicial, y al año siguiente esas ganancias también generan más ganancias.
Se suele subestimar el poder del interés compuesto porque los primeros años parecen poco impresionantes. Pero con paciencia y consistencia, este efecto puede convertir aportaciones modestas en un patrimonio considerable para tu jubilación.
Qué es el interés compuesto y por qué importa
El interés compuesto es un concepto ampliamente conocido en las inversiones: consiste en generar rendimientos no solo sobre el capital inicial, sino también sobre las ganancias acumuladas. En un Plan Personal de Retiro, este efecto cobra especial relevancia porque el horizonte de inversión suele ser largo y las aportaciones se realizan de forma constante a lo largo de los años.
Cómo funciona específicamente en tu PPR
Los PPR están diseñados para aprovechar al máximo el interés compuesto porque tienen una característica fundamental, el diferimiento fiscal. No pagas impuestos sobre las ganancias año con año, solo cuando retiras el dinero.
Esto es crucial porque en una cuenta de inversión regular, pagarías impuestos cada vez que vendes activos con ganancia. Esos impuestos reducen tu capital y, en consecuencia, disminuyen el efecto del interés compuesto.
El papel de las aportaciones periódicas
Una de las razones por las que un PPR puede aprovechar mejor el interés compuesto es la constancia en las aportaciones. No se trata solo de cuánto inviertes al inicio, sino de cómo cada aportación va acumulando tiempo dentro del plan.
En términos prácticos, las aportaciones periódicas funcionan así:
Cada aportación inicia su propio ciclo de crecimiento. Las primeras tienen más tiempo para generar rendimientos; las últimas, menos, pero todas suman al efecto acumulativo.
El tiempo pesa más que el monto inicial. Aportar cantidades moderadas de forma constante suele ser más efectivo a largo plazo que invertir una sola vez y no volver a aportar.
La constancia amplifica el interés compuesto. Bajo supuestos ilustrativos de largo plazo, combinar una inversión inicial con aportaciones periódicas puede resultar en un capital acumulado muy superior al total aportado.
Este mecanismo explica por qué, en el contexto de un PPR, mantener el hábito de aportar suele ser más relevante que intentar “adivinar” el mejor momento para invertir.
Ejemplos con escenarios hipotéticos
Estos montos son estimaciones ilustrativas. Los rendimientos reales pueden variar. Se advierte expresamente que los rendimientos pasados no garantizan el desempeño futuro.
Existe un experimento mental clásico sobre el interés compuesto: dos personas empiezan a ahorrar para su retiro. Ana comienza a los 25 años y aporta 3,000 pesos anuales durante 10 años (30,000 pesos en total). Después no aporta nada más, solo deja que el dinero crezca hasta los 65 años.
Carlos empieza a los 35 años y aporta 3,000 pesos anuales durante 30 años (90,000 pesos en total), también hasta los 65 años. Ambos obtienen un rendimiento del 7% anual.
¿Quién tiene más dinero a los 65 años? Ana, con aproximadamente 590,000 pesos. Carlos tendría cerca de 303,000 pesos, a pesar de haber aportado el triple.
Esto ilustra un principio fundamental: en el interés compuesto, el tiempo importa más que el dinero. Los primeros 10 años de inversión de Ana tuvieron entre 30 y 40 años para crecer exponencialmente. Las últimas aportaciones de Carlos apenas tuvieron tiempo de generar rendimientos significativos.
El costo de esperar
Retrasar el inicio de tu PPR tiene un costo de oportunidad enorme. Cada año que pospones comenzar a ahorrar para el retiro no es solo un año menos de aportaciones, es un año menos de crecimiento compuesto para ese dinero.
Si empiezas a los 30 años en vez de a los 25, no pierdes solo cinco años de ahorro. Pierdes cinco años de rendimientos compuestos sobre esas aportaciones, lo que puede representar decenas de miles de pesos menos al momento de jubilarte.
Disclaimer: La información presentada tiene fines informativos y educativos y no constituye una oferta, recomendación o asesoría personalizada para contratar un Plan Personal de Retiro o cualquier otro instrumento financiero.
Los ejemplos y proyecciones son ilustrativos y se basan en supuestos hipotéticos que pueden no materializarse. Las inversiones están sujetas a riesgos de mercado, por lo que el valor de la inversión puede fluctuar al alza o a la baja. Los rendimientos pasados no garantizan resultados futuros.
Las comisiones y costos pueden impactar los rendimientos finales. Antes de tomar cualquier decisión de inversión, se recomienda revisar la documentación legal correspondiente y evaluar si el producto es adecuado para su situación financiera, objetivos de inversión y perfil de riesgo.







