Cuándo conviene aportar a tu PPR según tu edad y estilo de vida
Según tu edad y situación laboral, un PPR puede ayudarte a ahorrar para el retiro y aprovechar beneficios fiscales. Te explicamos cómo hacerlo.

Daniel Mansutti
23 dic 2025
No existe una edad “correcta” para empezar a aportar a un PPR. Lo que realmente importa es tu perfil como inversionista, tus objetivos financieros y el horizonte de tiempo que tienes por delante.
Si tienes 25 años, el tiempo puede jugar a tu favor. A los 45, todavía estás a tiempo de construir un colchón relevante. Y después de los 60, un PPR puede seguir siendo útil para aprovechar beneficios fiscales inmediatos.
Lo que cambia con la edad no es si conviene, sino cómo hacerlo: cuánto aportar, con qué frecuencia y qué nivel de riesgo tiene sentido para ti. También influye tu estilo de vida y la estabilidad de tus ingresos.
Por qué la edad define tu estrategia de aportación
Tu edad determina dos cosas clave, cuánto tiempo tienes para que tu dinero crezca y cuánto riesgo puedes tolerar sin perder el sueño.
El tiempo puede ser favorable para inversiones de largo plazo. Si comienzas a aportar en tus 20s, tienes décadas para que el interés compuesto (ese fenómeno donde tus ganancias también generan ganancias) pueda trabajar a tu favor. Puedes empezar con poco y, si eres constante, podrías acumular una cantidad considerable.
Conforme te acercas al retiro, el horizonte de inversión se acorta. Eso no significa que sea tarde, sino que tu estrategia debe ajustarse: probablemente necesites elegir instrumentos más conservadores que protejan lo que ya acumulaste.
PPR en tus 20s y 30s: el tiempo a tu favor
Aunque el retiro parezca lejano, esta es una de las mejores etapas para empezar. No porque tengas mucho dinero, sino porque tienes algo más valioso: tiempo.
El tiempo compensa la falta de capital inicial. No importa si empiezas con poco: la constancia pesa más que el monto. Aportar regularmente, aunque sea una cantidad modesta, suele dar mejores resultados que hacer aportaciones grandes pero esporádicas.
Además, podrías asumir más riesgo en tus inversiones, esto te permite invertir en instrumentos con mayor potencial de crecimiento, como fondos que invierten en renta variable global.
También está el beneficio fiscal: tus aportaciones al PPR son deducibles de impuestos, lo que puede generar un saldo a favor en tu declaración anual.
De los 35 a los 50, hora de acelerar
Probablemente ya tienes mayor estabilidad laboral y tus ingresos son más altos que en tus 20s. Es un buen momento para aumentar tus aportaciones.
Aprovecha tu capacidad de ahorro. Si apenas empiezas, no te preocupes: todavía tienes 15 o 20 años por delante. Lo importante es aportar de forma constante y, si puedes, con montos mayores a los que hubieras podido en una etapa anterior.
Algunos PPR permiten hacer aportaciones extraordinarias: si recibes un bono, aguinaldo o liquidación, puede ser buena oportunidad para fortalecer tu fondo de retiro.
Ajusta tu nivel de riesgo. Conforme te acercas al retiro, tiene sentido ir reduciendo la exposición a activos muy volátiles. Un buen PPR te permite rebalancear tu portafolio y moverte hacia instrumentos más conservadores que protejan tu capital.
En Fintual PPR puedes invertir en dos fondos: uno con renta variable global para mayor potencial de crecimiento, u otro con principalmente deuda gubernamental para un perfil más conservador. La comisión del PPR es 1% anual sobre el saldo invertido.
También es el momento de revisar tu AFORE. La mayoría de las personas no acumulará suficiente solo con las aportaciones obligatorias. El PPR funciona como complemento perfecto: tú decides cuánto aportar y en qué invertir.
Después de los 50: el beneficio fiscal pesa más
Digamos que estás empezando a planear tu retiro. No pasa nada: todavía puedes tomar decisiones que mejoren tu situación.
Los beneficios fiscales siguen vigentes. Cada peso que aportes a tu PPR sigue siendo deducible de impuestos. Si estás en tu etapa de mayores ingresos, esto puede representar un saldo a favor significativo en tu declaración anual.
Además, aunque te falten pocos años para retirarte, 10 o 15 años siguen siendo tiempo suficiente para que tu dinero tenga oportunidad de crecer. Eso sí: probablemente necesites aportar montos más altos que alguien más joven.
Considera tu perfil de riesgo. A esta edad conviene priorizar la preservación del capital sobre el crecimiento agresivo. Busca fondos con menor volatilidad que te permitan dormir tranquilo.
Y si ya estás cerca de los 65, algunos PPR te permiten empezar a retirar tu dinero en pagos programados. Esto puede convertirse en un ingreso mensual constante que complemente tu pensión.
Asalariado, freelance o emprendedor: ajusta tu estrategia
No todos tienen los mismos patrones de ingreso. Tu situación laboral define cómo y cuándo conviene aportar a tu PPR.
Si eres asalariado
Tienes la ventaja de contar con ingresos regulares y predecibles. Aprovecha esto para programar desde tu banco aportaciones automáticas mensuales a tu PPR: configuras el monto una vez y te olvidas.
Además, tu contador o el área de Recursos Humanos puede ayudarte a incluir tus aportaciones al PPR en tu declaración anual para maximizar la devolución de impuestos.
Si eres freelance o independiente
Aquí los ingresos suelen ser más irregulares. Conviene elegir un PPR que te permita aportar cuando puedas, sin penalizaciones por meses sin depósitos. El PPR de Fintual, por ejemplo, no exige aportaciones obligatorias ni montos mínimos.
El beneficio fiscal es especialmente relevante para ti: puedes deducir tus aportaciones como persona física con actividad empresarial, lo que reduce tu carga fiscal mientras construyes tu fondo para el retiro.
Tip: Si un mes te va muy bien, considera hacer una aportación extraordinaria. Esos "extra" pueden marcar gran diferencia a largo plazo.
Si eres emprendedor
Tu negocio consume la mayor parte de tu energía y capital. Pero precisamente por eso necesitas un PPR: para separar tu patrimonio personal del destino de tu empresa.
Tener un plan de retiro te da tranquilidad: aunque tu negocio atraviese momentos difíciles, tu futuro está protegido. Es una forma de diversificar tu riesgo.
Cuánto aportar según tu situación
No existe una cifra mágica que funcione para todos. Lo importante es encontrar un monto que puedas sostener en el tiempo sin sacrificar tu calidad de vida actual.
Como regla general, se considera que destinar entre el 10% y el 15% de tus ingresos mensuales al ahorro para el retiro (sumando AFORE y PPR) puede ser una referencia, aunque estas son consideraciones generales y no recomendaciones personalizadas. Cada persona debe evaluar según sus circunstancias particulares.
Si apenas empiezas y eso te parece mucho, está bien comenzar con el 5% e ir aumentando conforme tus ingresos crezcan. Lo importante es crear el hábito.
El mejor momento para empezar es ahora
Para algunos inversionistas, comenzar a aportar a su PPR lo antes posible puede ser favorable, según sus objetivos y perfil de riesgo. El tiempo y la constancia son tus mejores aliados cuando se trata de construir un retiro digno.
Si tienes 25 años, aprovecha el poder del interés compuesto y la posibilidad de asumir más riesgo. Si tienes 45, usa tus mayores ingresos para acelerar tus aportaciones. Y si ya pasaste los 50, todavía puedes aprovechar beneficios fiscales y construir un colchón importante.
Disclaimer: la información contenida en este documento es de carácter informativo y educativo, y no constituye una recomendación de inversión personalizada. El inversionista debe tener en cuenta que las inversiones en Planes Personales de Retiro están sujetas a las fluctuaciones del mercado y otros riesgos inherentes a la inversión en valores, por lo que el valor de su inversión puede fluctuar tanto a la alza como a la baja.
Se advierte expresamente que los rendimientos pasados no garantizan el desempeño futuro y nada de lo contenido deberá entenderse que garantiza el resultado, éxito o rendimientos de las estrategias mencionadas. Los beneficios fiscales están sujetos a límites y condiciones establecidos en la legislación fiscal vigente. En caso de discrepancia entre la información aquí presentada y la contenida en la documentación legal de los productos, prevalecerá esta última.







